Nunca me abandones, de Kazuo Ishiguro

nuncameabandonesHablar de Nunca me abandones es complicado si se pretende mantener el misterio de la trama  por lo que voy a pasar de puntillas sobre el argumento principal. Sin duda es uno de esos libros a los que recomendaría que el lector se acercase sin haber leído el resumen que generalmente aparece en la parte trasera. Precisamente fue así como llegué a este libro, por casualidad y sin expectativas. Soy muy de buscar nuevos títulos y textos que todavía no haya leído nadie, pero en esta ocasión fue el libro quien me encontró a mí.

Un día cualquiera, paseando por uno de los parques de mi ciudad, vi a una chica leyendo en un banco. Siempre me fijo en  lo que la gente está leyendo para después proseguir mi camino manteniendo una interesante discusión mental sobre la elección de la persona en cuestión. Decidiendo si me caería bien o no y representando en mi interior el diálogo literario que mantendría con esa persona. Todo muy maduro, vamos. Pues bien, la chica estaba leyendo y a la vez llorando. El flechazo fue instantáneo. Cuando un libro te absorbe hasta tal punto de no poder reprimir tus emociones en público inmediatamente se granjea un lugar en mi pirámide literaria. Es muy difícil para mí llegar a ese grado de abstracción siendo tan tímida y reservada para la expresión de los sentimientos.

Con Nunca me abandones no hay medias tintas. O te gusta o lo detestas. Pero es imposible que te deje indiferente. En sus páginas se plantea uno de los dilemas más importantes de nuestra sociedad, en el que se hace un fiel retrato de la insensibilización progresiva frente al dolor ajeno a la que nos estamos sometiendo -en gran parte por culpa de los medios de comunicación-. Ya sabéis, eso de que no todas las vidas humanas valen lo mismo, que nos estamos acostumbrado a la muerte y al dolor de determinados seres humanos y que nos afecta de forma diferente una tragedia en Rwanda de lo que lo haría en Nueva York. En cierta forma, y sin desvelar demasiado, Ishiguro nos propone un debate interno sobre la deshumanización del ser humano. ¿Hasta dónde estamos dispuestos a llegar para crear una sociedad perfecta? ¿Es el dolor de unos necesario para el bienestar de otros? ¿El fin justifica los medios? ¿Cada individuo nace con una finalidad determinada? Os garantizo que durante la lectura atravesaréis diferentes estados de ánimo y llegaréis a plantearos respuestas muy opuestas a estas preguntas.

Kazuo Ishiguro presenta una visión nostálgica de la realidad a través de unos personajes cercanos con los que es muy fácil sentirse identificado. Una viaje a través de los recuerdos de infancia y adolescencia de los tres protagonistas que nos conmoverán y aterrarán a partes iguales. Porque lo verdaderamente interesante de Nunca me abandones es la sensación de desasosiego e incertidumbre que produce al terminar de leerlo. Las situaciones y personajes son tan reales que uno se plantea  la posibilidad de encontrarse en la posición de aquel que conoce su pasado y sabe a dónde se dirige su futuro, siendo consciente de que no podrá cambiar el rumbo de la historia.

nunca-me-abandones-joaquin-1Si os ha gustado la novela y además sois fanáticos del cine independiente una buena apuesta es la película homónima protagonizada por Carey Mulligan (Drive, An Education), Andrew Garfield (Social Network, The Amazing Spider-Man) y Keira Knightley (Pride and prejudice, Love Actually). La fotografía y las actuaciones plasman a la perfección el ambiente inquietante y decadente así como la actitud resignada de los personajes.

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