Archivo mensual: abril 2013

No y yo, Delphine de Vigan

No y yoNo y yo es uno de esos libros que, sin hacer mucho ruido, llegan a tu vida para dejar huella, sin que tan siquiera lo esperes. A priori su portada no hace presagiar el maravilloso relato que sus páginas esconden.

Delphine de Vigan le plantea al lector una historia de amistad sin barreras, un cruce de dos realidades muy diferentes que colisionan para demostrar que hay imposibles que no lo son y que lo preestablecido se puede poner a prueba. Lou, la protagonista de esta historia, es una adolescente extremadamente inteligente que vive a caballo entre el mundo de los adultos y el de los niños, sin terminar de encajar en ninguno de los dos. Su carácter atípico, el hecho de ser superdotada, su manía por coleccionar palabras, observar a la gente y devorar enciclopedias buscando respuestas a todas las preguntas que se amontonan en su cabeza le impiden relacionarse con normalidad entre los chicos de su colegio. Hasta que aparece No.

¿Por qué las cosas son como son y no pueden ser de otra manera? Eso mismo se pregunta Lou cada vez que se cruza con No en la calle, a la misma hora, con la misma ropa y en el mismo lugar. Mendigando con la cabeza baja y desprendiendo un halo de rebeldía hacia el mundo. Y es entonces cuando Lou decide que salvar a la chica salvaje de las duras calles de un París que se mantiene indiferente ante la pobreza, será su particular proyecto de investigación.

La historia está narrada de forma excelente en primera persona, observando el mundo desde los ojos de la pequeña Lou. Siendo partícipes de las reflexiones que hace sobre la sociedad y sus problemáticas así como los sentimientos y dudas que ello le genera. Así nos adentramos en su hogar, descubriendo una familia desestructurada incapaz de superar los obstáculos que la vida les ha ido poniendo. Los personajes secundarios en este relato no logran eclipsar ni por un momento el papel de Lou y No, verdaderas protagonistas de la historia, más bien sirven como elemento para canalizar el potente vínculo que surgirá entre las dos adolescentes. Es el caso de Lucas, un chico dos años mayor que Lou y cuya personalidad se encuentra a mitad camino entre las dos protagonistas.

No y yo es una historia que rezuma ternura y dureza a partes iguales. Un libro apto para todos los públicos que, pese a estar dirigido principalmente a los adolescentes, no duda ni un momento en plantear la realidad tal cual es: cruda y despiadada. La pobreza existe, las calles están llenas de personas que lo han perdido todo y nosotros nos cruzamos día a día con ellos sin tan siquiera reparar en su presencia. ¿Podrá una niña de 13 años enfrentarse sola a una sociedad egoísta e indiferente y cambiar las cosas? ¿Quedará todo diluido en el típico sueño adolescente de cambiar el mundo y convertirlo en un lugar mejor? Sea cual sea el desenlace, tras la lectura de esta novela y después de lidiar con el sentimiento de culpa, tristeza y concienciación que se asientan en nuestro ser, es importante recordar que el mundo es para los valientes.

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Los capullos no regalan flores, Moderna de Pueblo

LCNRFPara todos los lectores hoy es un día especial y yo lo he celebrado de la mejor forma posible: leyendo. He decidido pasear por la ciudad y entrar en todas las librerías que surgiesen a mi paso, perderme por sus recovecos y dejarme envolver por los centenares de ejemplares apilados en las estanterías. Y así lo he hecho. Ha sido genial ver las calles repletas de rosas y literatura.

No he podido evitarlo y, pese a que he comprado dos títulos y me han regalado otro par -con su debida rosa de Sant Jordi- mientras esperaba a mi acompañante para comer, he decidido leer este libro que me llamaba desde la sección “Más vendidos” de unos grandes almacenes.

¿Qué os voy a decir de Los capullos no regalan flores? Si habéis leído mi reseña de Soy de pueblo. Manual para sobrevivir en la ciudad. sabréis que me encantó lo que Raquel Córcoles y Marta Rabadán hicieron bajo el pseudónimo Moderna de Pueblo. Y esta vez no ha sido para menos. El actual título se presenta como una suerte de continuación de aquel Soy de pueblo que ya nos enamoró. En este caso ha pasado ya el tiempo y Moderna de pueblo ha conseguido sobrevivir a la ciudad pero es sólo el primero de los muchos niveles que tendrá que superar si quiere salir con vida de la Jungla de Asfalto. Porque sí, en la ciudad también hay hombres y ¡sorpresa! son igual o más capullos que los que podía encontrar en el pueblo. Ojo, que yo sólo parafraseo a Moderna de pueblo.

Es inevitable soltar más de una carcajada al ver tan acertadamente representados a cada uno de los amigos de tu grupo, sus reacciones ante los dramas amorosos y hasta la camiseta comprada en aquella web americana con el logo de Twin Peaks. Gráficamente Los capullos no regalan flores no sorprende pero sí gana puntos la elaboración textual respecto al título anterior. Diálogos más elaborados, frases que a todos nos resultarán conocidas y muchas referencias a la cultura hipster y a la corriente cultureta que tan iguales nos hace parecer a todos.

Los capullos no regalan flores es un libro indispensable para todas las mujeres que quieran sonreír al ver reflejadas todas y cada una de las situaciones amorosas que les ha tocado vivir. Es un soplo de aire fresco que recrea con sorna y mucha sátira esos momentos de tristeza existencial en los que creemos que vamos a morir de amor. Y no os voy a engañar, es una purga maravillosa para destilar todo ese odio acumulado. Si eres hombre, tampoco te alejes mucho del ejemplar pues seguro te reconocerás en muchos de los comportamientos que presentan los protagonistas. Y no nos olvidemos de que es muy fácil culpabilizar al otro y representar el papel de víctima, pero todos hemos cruzado la línea alguna vez para convertirnos en el verdugo.

Muy recomendable para aquellos que quieran pasar un buen rato, reír en voz alta o analizar desde fuera al prototipo de personaje en el que nos convertimos por amor. Que sí, de verdad, que a todos nos suceden las mismas cosas, aunque nos creamos únicos. Ideal para salir de una ruptura, para hacer un regalo poco comprometido y para diseccionar entre amigos.

¡Feliz Día del Libro! Feliç Sant Jordi!

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Brújulas que buscan sonrisas perdidas, de Albert Espinosa

Brújulas que buscan sonrisas perdidasNo es fácil hablar de este libro sin dejarme influenciar por las opiniones que me han generado sus anteriores títulos. Porque yo he de confesar que, de Albert Espinosa, lo he consumido todo. No me pidas que te bese, porque te besaré; El mundo amarillo; Todo lo que podríamos haber sido tú y yo si no fuéramos tú y yoSi tú me dices ven lo dejo todo… pero dime ven. También en cuestión de cine no me resistí a Planta 4ª, Héroes o su Polseres Vermelles en TV3 (Pulseras rojas para aquellos que vieron la adaptación de Antena 3). Vamos, lo que os decía, que la prosa de Albert y yo somos viejos conocidos. Y esto es un arma de doble filo. Porque cuando te enfrentas a una nueva obra de un escritor que, en cierta forma te es cercano,  pues tienes expectativas.

Y tengo que reconocer que en este caso, Brújulas que buscan sonrisas perdidas no me ha defraudado como sí me pasó con algún título anterior. En este libro Albert Espinosa nos invita a pasear a través de los recuerdos de Ekaitz, el protagonista de la historia, que se enfrenta a varios acontecimientos que le hacen replantearse los hechos más relevantes de su vida. Gracias a su necesidad de recordar, podemos ver que la vida de Ekaitz no ha sido fácil y así nos adentramos, casi en secreto, en una historia de dolor, de pérdidas, de tristeza y de culpa. Viajamos a la más tierna infancia del protagonista a través de sus flashbacks para colarnos en los momentos que le marcaron, hasta el punto de convertirle en la persona que es hoy en día. ¿Pero qué pasa cuando la historia que uno cree conocer no se ha desarrollado exactamente como la recuerda? ¿Cambiará también nuestra personalidad al ver desde otro prisma las experiencias que cincelaron nuestra forma de ser?

En esta obra se aprecian algunos de los elementos recurrentes en la literatura de Espinosa, como son las enfermedades degenerativas y terminales. En este caso, además del cáncer, también aparece el Alzheimer o una extraña enfermedad genética. Del mismo modo, es habitual encontrar referencias existencialistas y reflexiones sobre la propia vida que llevan a muchos a enmarcar -en mi opinión erróneamente- a las novelas de Albert Espinosa en la sección de autoayuda.

Puede gustar o aborrecer, pero Albert Espinosa se mantiene fiel a su estilo, presentándonos en Brújulas que buscan sonrisas perdidas un texto repleto de mensajes positivos que incitan al lector a superarse. Una literatura directa, sin florituras ni complicaciones, donde se habla sin tapujos de sentimientos, de anhelos y de miedos. De familia, de venganza, de sinceridad, de muerte y de vida, de pérdidas, de segundas oportunidades. Un texto accesible para todos los públicos, sin complicaciones que es, a fin de cuentas, lo que pretende conseguir el escritor: hablar de superación, mostrar soluciones.

También hay pegas, claro, pero esto ya pertenece más a mi particular manía de encontrar errores con los que poder juzgar la labor del corrector. No me hagáis mucho caso pues es todo pura envidia ya que, secretamente, de adolescente aspiraba a ser parte del gremio. Parece ser que, como viene siendo habitual en este autor, muchas veces se olvida de que estilo directo y sencillo no es sinónimo de pobreza expresiva o descuidar los aspectos textuales. No pasará desapercibido, tanto para el nuevo como asiduo lector, que una vez más se abusa de los puntos suspensivos, siendo prácticamente imposible encontrar una sola página sin este recurso. Está bien el uso, pero no el abuso.

Al final, la valoración es muy positiva. Es un libro sencillo y efectivo a la hora de sacar una sonrisa y también de derramar alguna lágrima. Como siempre, una vez superado el momento emotivo, queda un buen sabor de boca tras su lectura y una actitud positiva respecto a la vida. Porque no importa las veces que nos perdamos en el camino mientras intentamos ser nosotros mismos,  siempre tendremos brújulas que nos ayuden a encontrarnos.

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