No y yo, Delphine de Vigan

No y yoNo y yo es uno de esos libros que, sin hacer mucho ruido, llegan a tu vida para dejar huella, sin que tan siquiera lo esperes. A priori su portada no hace presagiar el maravilloso relato que sus páginas esconden.

Delphine de Vigan le plantea al lector una historia de amistad sin barreras, un cruce de dos realidades muy diferentes que colisionan para demostrar que hay imposibles que no lo son y que lo preestablecido se puede poner a prueba. Lou, la protagonista de esta historia, es una adolescente extremadamente inteligente que vive a caballo entre el mundo de los adultos y el de los niños, sin terminar de encajar en ninguno de los dos. Su carácter atípico, el hecho de ser superdotada, su manía por coleccionar palabras, observar a la gente y devorar enciclopedias buscando respuestas a todas las preguntas que se amontonan en su cabeza le impiden relacionarse con normalidad entre los chicos de su colegio. Hasta que aparece No.

¿Por qué las cosas son como son y no pueden ser de otra manera? Eso mismo se pregunta Lou cada vez que se cruza con No en la calle, a la misma hora, con la misma ropa y en el mismo lugar. Mendigando con la cabeza baja y desprendiendo un halo de rebeldía hacia el mundo. Y es entonces cuando Lou decide que salvar a la chica salvaje de las duras calles de un París que se mantiene indiferente ante la pobreza, será su particular proyecto de investigación.

La historia está narrada de forma excelente en primera persona, observando el mundo desde los ojos de la pequeña Lou. Siendo partícipes de las reflexiones que hace sobre la sociedad y sus problemáticas así como los sentimientos y dudas que ello le genera. Así nos adentramos en su hogar, descubriendo una familia desestructurada incapaz de superar los obstáculos que la vida les ha ido poniendo. Los personajes secundarios en este relato no logran eclipsar ni por un momento el papel de Lou y No, verdaderas protagonistas de la historia, más bien sirven como elemento para canalizar el potente vínculo que surgirá entre las dos adolescentes. Es el caso de Lucas, un chico dos años mayor que Lou y cuya personalidad se encuentra a mitad camino entre las dos protagonistas.

No y yo es una historia que rezuma ternura y dureza a partes iguales. Un libro apto para todos los públicos que, pese a estar dirigido principalmente a los adolescentes, no duda ni un momento en plantear la realidad tal cual es: cruda y despiadada. La pobreza existe, las calles están llenas de personas que lo han perdido todo y nosotros nos cruzamos día a día con ellos sin tan siquiera reparar en su presencia. ¿Podrá una niña de 13 años enfrentarse sola a una sociedad egoísta e indiferente y cambiar las cosas? ¿Quedará todo diluido en el típico sueño adolescente de cambiar el mundo y convertirlo en un lugar mejor? Sea cual sea el desenlace, tras la lectura de esta novela y después de lidiar con el sentimiento de culpa, tristeza y concienciación que se asientan en nuestro ser, es importante recordar que el mundo es para los valientes.

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Los capullos no regalan flores, Moderna de Pueblo

LCNRFPara todos los lectores hoy es un día especial y yo lo he celebrado de la mejor forma posible: leyendo. He decidido pasear por la ciudad y entrar en todas las librerías que surgiesen a mi paso, perderme por sus recovecos y dejarme envolver por los centenares de ejemplares apilados en las estanterías. Y así lo he hecho. Ha sido genial ver las calles repletas de rosas y literatura.

No he podido evitarlo y, pese a que he comprado dos títulos y me han regalado otro par -con su debida rosa de Sant Jordi- mientras esperaba a mi acompañante para comer, he decidido leer este libro que me llamaba desde la sección “Más vendidos” de unos grandes almacenes.

¿Qué os voy a decir de Los capullos no regalan flores? Si habéis leído mi reseña de Soy de pueblo. Manual para sobrevivir en la ciudad. sabréis que me encantó lo que Raquel Córcoles y Marta Rabadán hicieron bajo el pseudónimo Moderna de Pueblo. Y esta vez no ha sido para menos. El actual título se presenta como una suerte de continuación de aquel Soy de pueblo que ya nos enamoró. En este caso ha pasado ya el tiempo y Moderna de pueblo ha conseguido sobrevivir a la ciudad pero es sólo el primero de los muchos niveles que tendrá que superar si quiere salir con vida de la Jungla de Asfalto. Porque sí, en la ciudad también hay hombres y ¡sorpresa! son igual o más capullos que los que podía encontrar en el pueblo. Ojo, que yo sólo parafraseo a Moderna de pueblo.

Es inevitable soltar más de una carcajada al ver tan acertadamente representados a cada uno de los amigos de tu grupo, sus reacciones ante los dramas amorosos y hasta la camiseta comprada en aquella web americana con el logo de Twin Peaks. Gráficamente Los capullos no regalan flores no sorprende pero sí gana puntos la elaboración textual respecto al título anterior. Diálogos más elaborados, frases que a todos nos resultarán conocidas y muchas referencias a la cultura hipster y a la corriente cultureta que tan iguales nos hace parecer a todos.

Los capullos no regalan flores es un libro indispensable para todas las mujeres que quieran sonreír al ver reflejadas todas y cada una de las situaciones amorosas que les ha tocado vivir. Es un soplo de aire fresco que recrea con sorna y mucha sátira esos momentos de tristeza existencial en los que creemos que vamos a morir de amor. Y no os voy a engañar, es una purga maravillosa para destilar todo ese odio acumulado. Si eres hombre, tampoco te alejes mucho del ejemplar pues seguro te reconocerás en muchos de los comportamientos que presentan los protagonistas. Y no nos olvidemos de que es muy fácil culpabilizar al otro y representar el papel de víctima, pero todos hemos cruzado la línea alguna vez para convertirnos en el verdugo.

Muy recomendable para aquellos que quieran pasar un buen rato, reír en voz alta o analizar desde fuera al prototipo de personaje en el que nos convertimos por amor. Que sí, de verdad, que a todos nos suceden las mismas cosas, aunque nos creamos únicos. Ideal para salir de una ruptura, para hacer un regalo poco comprometido y para diseccionar entre amigos.

¡Feliz Día del Libro! Feliç Sant Jordi!

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Brújulas que buscan sonrisas perdidas, de Albert Espinosa

Brújulas que buscan sonrisas perdidasNo es fácil hablar de este libro sin dejarme influenciar por las opiniones que me han generado sus anteriores títulos. Porque yo he de confesar que, de Albert Espinosa, lo he consumido todo. No me pidas que te bese, porque te besaré; El mundo amarillo; Todo lo que podríamos haber sido tú y yo si no fuéramos tú y yoSi tú me dices ven lo dejo todo… pero dime ven. También en cuestión de cine no me resistí a Planta 4ª, Héroes o su Polseres Vermelles en TV3 (Pulseras rojas para aquellos que vieron la adaptación de Antena 3). Vamos, lo que os decía, que la prosa de Albert y yo somos viejos conocidos. Y esto es un arma de doble filo. Porque cuando te enfrentas a una nueva obra de un escritor que, en cierta forma te es cercano,  pues tienes expectativas.

Y tengo que reconocer que en este caso, Brújulas que buscan sonrisas perdidas no me ha defraudado como sí me pasó con algún título anterior. En este libro Albert Espinosa nos invita a pasear a través de los recuerdos de Ekaitz, el protagonista de la historia, que se enfrenta a varios acontecimientos que le hacen replantearse los hechos más relevantes de su vida. Gracias a su necesidad de recordar, podemos ver que la vida de Ekaitz no ha sido fácil y así nos adentramos, casi en secreto, en una historia de dolor, de pérdidas, de tristeza y de culpa. Viajamos a la más tierna infancia del protagonista a través de sus flashbacks para colarnos en los momentos que le marcaron, hasta el punto de convertirle en la persona que es hoy en día. ¿Pero qué pasa cuando la historia que uno cree conocer no se ha desarrollado exactamente como la recuerda? ¿Cambiará también nuestra personalidad al ver desde otro prisma las experiencias que cincelaron nuestra forma de ser?

En esta obra se aprecian algunos de los elementos recurrentes en la literatura de Espinosa, como son las enfermedades degenerativas y terminales. En este caso, además del cáncer, también aparece el Alzheimer o una extraña enfermedad genética. Del mismo modo, es habitual encontrar referencias existencialistas y reflexiones sobre la propia vida que llevan a muchos a enmarcar -en mi opinión erróneamente- a las novelas de Albert Espinosa en la sección de autoayuda.

Puede gustar o aborrecer, pero Albert Espinosa se mantiene fiel a su estilo, presentándonos en Brújulas que buscan sonrisas perdidas un texto repleto de mensajes positivos que incitan al lector a superarse. Una literatura directa, sin florituras ni complicaciones, donde se habla sin tapujos de sentimientos, de anhelos y de miedos. De familia, de venganza, de sinceridad, de muerte y de vida, de pérdidas, de segundas oportunidades. Un texto accesible para todos los públicos, sin complicaciones que es, a fin de cuentas, lo que pretende conseguir el escritor: hablar de superación, mostrar soluciones.

También hay pegas, claro, pero esto ya pertenece más a mi particular manía de encontrar errores con los que poder juzgar la labor del corrector. No me hagáis mucho caso pues es todo pura envidia ya que, secretamente, de adolescente aspiraba a ser parte del gremio. Parece ser que, como viene siendo habitual en este autor, muchas veces se olvida de que estilo directo y sencillo no es sinónimo de pobreza expresiva o descuidar los aspectos textuales. No pasará desapercibido, tanto para el nuevo como asiduo lector, que una vez más se abusa de los puntos suspensivos, siendo prácticamente imposible encontrar una sola página sin este recurso. Está bien el uso, pero no el abuso.

Al final, la valoración es muy positiva. Es un libro sencillo y efectivo a la hora de sacar una sonrisa y también de derramar alguna lágrima. Como siempre, una vez superado el momento emotivo, queda un buen sabor de boca tras su lectura y una actitud positiva respecto a la vida. Porque no importa las veces que nos perdamos en el camino mientras intentamos ser nosotros mismos,  siempre tendremos brújulas que nos ayuden a encontrarnos.

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It’s kind of a funny story, de Ned Vizzini

It's kind of a funny storyHoy vengo con un libro que poco a poco está empezando a llamar la atención de los lectores de todo el mundo. Y no os voy a engañar, a mí me ha conquistado profundamente. Después de varios fracasos por culpa de mis altas expectativas, intento acercarme a títulos como éste con cautela. Pero en este caso no hubiese sido necesario porque la fama que le precede está totalmente justifica. It’s kind of a funny story es una novela en la que te sumerges rápidamente y te enamoras desde las primeras páginas.

Ned Vizzini nos cuenta una historia con tintes autobiográficos. Craig es un adolescente exigente consigo mismo, tiene su futuro planeado al milímetro y es consciente de que tiene que trabajar duro para lograr sus metas. Ha conseguido las máximas notas en los exámenes de acceso, lo que le permite acceder con sus dos mejores amigos al instituto que le situará en el camino correcto para convertirse en la persona que quiere ser. Pero toda esa presión le pasará factura, transformándose en ansiedad, depresión e incluso brotes suicidas, motivo por el cual ingresará voluntariamente en un centro psiquiátrico. Allí conocerá a personas muy diferentes con problemas reales, se relacionará con enfermos mentales y vivirá situaciones y emociones que cambiarán su forma de ver y entender el mundo.

La novela está narrada en primera persona lo que supone un acercamiento indiscutible al personaje. En la primera parte del libro, gracias a las descripciones y a la maravillosa caracterización que nos brinda Vizzini, sentiremos la angustia vital y la falta de aire que sufre Craig, quien no es capaz de lidiar con la presión que supone convertirse en un adulto ejemplar. En la segunda mitad, tras el ingreso, viviremos una vorágine de sentimientos y emociones que nos llevarán al borde del llanto y la sonrisa en más de una ocasión, siendo conscientes en todo momento de estar siendo testigos de excepción de una de esas historias que dejan huella en el lector.

El balance es muy positivo. Si te ha gustado The perks of being a wallflower, te encantará It’s kind of a funny story. El argumento principal del libro es un gran acierto. Me ha encantado que se explore un fenómeno tan en auge estos días -y a la par tan desconocido- como es la depresión adolescente. El autor aporta su propia experiencia para plasmar la ansiedades y miedos que supone ser adolescente hoy, en una sociedad exigente y mediatizada en exceso donde no hay opción a cometer errores. Gran parte del éxito de esta novela reside en la capacidad de Vizzini de recrear fielmente situaciones y entornos a los que no estamos acostumbrados, fruto de su propia experiencia en centros psiquiátricos. Los personajes son cercanos y creíbles, lejos de estereotipos o artificios y es un verdadero placer acompañar a Craig en su búsqueda de sí mismo. Porque, como decía J.R.R. Tolkien “Not all those who wander are lost” (no todos aquellos que vagan están perdidos.)

It's kind of a funny storyComo viene siendo habitual, existe una película basada en la novela. En este caso la adaptación data de 2010 y está interpretada por: Keir Gilchrist (Queer as Folk, United States of Tara), Emma Roberts (Valentine’s Day, Scream 4, The Art of Getting by), Zach Galifianakis (The Hangover, Up in the Air, What Happens in Vegas) y Zoë Kravitz (Californication, X-Men: First Class) entre otros. Del mismo modo que me encantó la novela tengo que reconocer que algo similar me sucedió con la película y no estoy acostumbrada a ello. Las interpretaciones son muy aceptables, se logra recrear perfectamente el ambiente dramático-cómico que se desprende tras la lectura y el ritmo es ágil, logrando que el espectador esté entretenido durante toda la película. 

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R y Julie, de Isaac Marion

R y JuliePara comenzar este 2013 lo haré con un libro sobre zombies donde, por cierto, los caminantes sin cerebro son la excusa para desarrollar una atípica y algo insulsa historia de amor. Porque, seamos sinceros, ¿quién no ha pensado qué sucedería si se enamorase de un zombie? ¿Cómo podríamos llevar a cabo ese amor? ¿No os pasa? A mí todo el tiempo, por eso fue un alivio encontrarme con este libro en las estanterías de la FNAC (al que parece que haga publicidad, pero no se dignan ni a considerar mi currículum.)

Una ciudad arrasada, una comunidad zombie viviendo en un angar, un protagonista no muerto que establece su apartamento de soltero sin cerebro en un Boeing 747 y una humana que se siente atraída y fascinada por quien no debería.

En R y Julie Isaac Marion nos presenta una sociedad post apocalíptica que se adapta como puede a la invasión zombie que azota al mundo. Pero no es una historia de sangre, vísceras, muerte y destrucción por lo que los amantes del género se harían un favor inmenso si se mantienen lo más alejados posible de esta novela. Hay un poco de sangre, eso es cierto, pero es la que se bombea desde el corazón de nuestro entrañable y atípico protagonista zombie al que llamaremos R. Porque la premisa con la que parte este libro es “el amor puede cambiarnos”.

Es interesante leer R y Julie por su particularidad ya que sólo en contadas ocasiones se ofrece al lector una perspectiva zombie del relato. No es habitual poder tener el punto de vista del no muerto, conocer sus pensamientos (aunque estos sean algo borrosos y confusos) y llegar incluso a empatizar con él en algunos puntos. Os lo he avisado, si sois puristas del género, un zombie que piensa, siente y se rebela no es algo a lo que estaréis acostumbrados. En ese sentido, leed el título de nuevo: R y Julie. ¿No os suena de nada? Efectivamente, al más puro estilo napoletano Marion establece un símil entre los protagonistas del libro con la famosa historia de amor imposible entre Capuletos y Montescos.

El problema de este libro, desde mi punto de vista, es su intención. Si se hubiese presentado como una especie de comedia romántica y se hubiese recurrido a los tópicos del género, R y Julie habría sido una maravilla. Pero, por el contrario, se nos plantea como una novela romántica con tintes reflexivo-existenciales. Todo ello sumado a unos personajes con los que no consigues del todo identificarte y, mucho menos, creerte.

Ver a un zombie luchar contra su propia naturaleza por amor es complejo, del mismo modo que ya lo fue ver a vampiros o licántropos, con la única salvedad de que, por desgracia, los zombies no tienen cerebro. El veredicto es claro: un relato en principio original que presenta una historia poco creíble con personajes que tampoco resultan verosímiles. Eso sí, plagada de mensajes filosófico-existenciales del todo a cien de las galletas de la suerte.

Warm BodiesPor otro lado, si habéis leído la novela, os ha gustado o simplemente sentís curiosidad, en Febrero se estrena la adaptación cinematográfica de esta novela, que recibirá el nombre original del libro, Warm Bodies. Los protagonistas serán Nicholas Hoult (conocido por su papel del Tony en Skins), Teresa Palmer (I am number 4) y Dave Franco (Greek, Scrubs). Es una buena oportunidad para tomar contacto con la historia si tenéis dudas y, quién sabe, puede os sirva como empujón definitivo para leer este drama adolescente zombie.

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Bajo la misma estrella, de John Green

Bajo la misma estrellaCon esta reseña me enfrento a un dilema moral importante. Adoro a John Green, como escritor y persona, por encima de todas las cosas. Soy una enamorada de lo que escribe y lo que hace (son míticos en Tumblr los .gif extraídos de sus vídeos para los fans) y me suelen gustar mucho las recomendaciones de lo que lee. Por eso me cuesta tanto mantenerme imparcial a la hora de hablar de este libro. Y, supongo por eso, me duele tanto decir lo siguiente: Bajo la misma estrella ha sido una gran decepción.

Es posible que fuesen muchas las expectativas que tenía respecto a lo nuevo de John Green, los comentarios que leía en Tumblr y Twitter, las frases extraídas del libro… No lo sé, pero el caso es que todo ello me ha llevado a esperar demasiado de un libro que, sin tanto revuelo ni tanta anticipación, posiblemente me habría gustado mucho más. También es posible que fuera de nuestras fronteras haya gustado tanto porque ellos no tienen un Albert Espinosa como nosotros. Sin compararles, es cierto que la temática concreta de Bajo la misma estrella Espinosa la explota y domina a la perfección y, por ello, no ha terminado de llegarme la historia que plantea Green en este título.

Aunque muchos ya lo sabréis, Bajo la misma estrella es un libro que habla del cáncer sin tapujos. John Green relata la historia de Hazel y Gus, dos adolescentes cansados de leer historias sobre el cáncer que muestran a heroicos protagonistas que aceptan con una sonrisa la enfermedad que les ha tocado vivir. Y ese no es su caso. Ellos no se enfrentan al cáncer con positivismo ni alegría, ellos no quieren ser un modelo a seguir para nadie. Las armas que Hazel y Gus emplean para sobrevivir -o resistir- al final que saben les espera es la ironía y el sarcasmo. Porque ¿quién dice que los enfermos de cáncer tienen que luchar de forma valiente y extraer enseñanzas positivas de la enfermedad? Absolutamente nadie. Al menos nadie que haya tenido un cáncer.

Por lo que, efectivamente, la historia que nos plantea John Green es un relato sobre el cáncer de dos adolescentes donde el cáncer es simplemente la anécdota. Porque realmente lo que se encuentra entre las páginas de este libro es una historia de amor atípica. Donde dos adolescentes sin esperanzas de sobrevivir se encuentran para descubrir que lo que quieren es vivir su propia historia. Más allá del cáncer y de la compasión, de lo que es bueno o no para su salud. Hazel y Gus emprenden un viaje que les llevará de la mano a luchar contra sus familias, contra sus propios intereses y contra las miradas de solidaridad y comprensión que les lanzan todos aquellos con los que se cruzan.

Es cierto que reirás y llorarás leyendo este libro, pero lo que muy posiblemente no imagines es que lo harás por los motivos que menos esperas. Porque esa es la magia de la prosa de Green, que consigue sorprenderte sin conocerte aun contando las historias más tristes. Sólo por esa habilidad de volver sarcástico lo emotivo ya vale la pena darle una oportunidad a este libro aunque, como en mi caso, hubiese esperado que fuese un poco más allá. Bajo la misma estrella se convierte en el libro de cabecera para aquellos amantes del subrayado en los libros, de la extracción de citas y de las frases que poder utilizar en cualquier situación, algo a lo que ya nos tiene muy acostumbrados este americano adicto a los videoblogs.

Así que ya sabéis, si el Fin del Mundo os pilla hoy, que sea leyendo.

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Soy de pueblo, de Raquel Córcoles y Marta Rabadán

soydepuebloDespués de meses tras este libro, finalmente lo tengo en mi poder. Soy de Pueblo. Manual para sobrevivir en la ciudad es uno de esos cómics que es imposible no te arranque varias sonrisas. Durante los 15 minutos que se tarda en terminar esta maravilla no he parado de reír y encontrar similitudes entre mi vida, mis amigos y la protagonista.

Soy de Pueblo relata mediante viñetas las aventuras de Moderna de Pueblo, el alter ego de Raquel Córcoles una chica que, como muchos, se fue del pueblo a la ciudad para perseguir sus sueños de triunfar -en este caso en el mundo del periodismo. Este libro es por tanto, una versión ácida y nada imparcial de la realidad, llena de referencias hacia el mundo hipster y moderno en el que estamos viviendo. Ese universo en el que se es demasiado de pueblo para ser de ciudad y, paradójicamente, demasiado de ciudad para volver al pueblo.

Gráficamente el diseño es sencillo y fresco con gran cantidad de matices que te harán adentrarte en el universo hipster al que la protagonista hace referencia. Si eres joven y estudiante te sentirás identificado con la mayoría de las tramas y reconocerás a muchos de tus amigos, tanto en estilismos como en personalidades y comportamientos, entre los personajes que aparecen retratados en el libro. El escenario también te será familiar sin duda y, precisamente por este aura de proximidad te será imposible dejar de reír y establecer paralelismos con tus propias vivencias.

Vendedor FNAC por Moderna de Pueblo

El poder de trabajar en FNAC. Una de las viñetas más divertida incluida en el libro. (Click para ampliar. )

Este libro satírico es un retrato fiel de la realidad que encontramos los jóvenes en la calle, una mirada crítica y sarcástica -aunque no por ello ofensiva- al complejo proceso evolutivo que estamos experimentando. Ese en el que parecemos modelados en serie y tratamos de todas maneras ser diferentes para terminar siendo todos iguales.

Sin duda, Soy de Pueblo es el regalo perfecto para todos aquellos que participarán estas Navidades en la compleja y a menudo decepcionante trampa de “será divertido que hagamos un amigo invisible”. Por menos de 15 euros acertarás si el destinatario habita este planeta. Y no te olvides que ahora ser moderno es hipster. Lo que se lleva es ser vintage.

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